viernes, 5 de diciembre de 2014
miércoles, 2 de junio de 2010
La comida en carreta de Elias
El pequeño kiosco de Elias Quiñónes es el más requerido a eso de la 09:00. La gente viene al sector de la avenida México, en busca la suculenta comida de este afroecuatoriano de 35 años, radicado hace más de 25 años en Cuenca.
Él es experto en la cocina. Nadie le enseñó, pero según dice, eso de la sazón, lo lleva en la sangre. Las tapas de las ollas se abren y se cierran en segundos. Mientras, al otro lado de la avenida, ya le gritan “Elías, mi negro, ya vengo por tu comida”.
En la vereda, dos horas antes, Elías y su tío Silvio Arroyo, colocan sillas y tres mesas de plásticos para esperar a sus clientes, que suman más de 300 por día. En un par de minutos ya no hay sitio para sus hambrientos amigos, quienes tienen que utilizar los bordes de la carretilla para comer.
Elías vino con su familia a buscar mejor suerte en Cuenca. Tenía 10 años cuando su padre decidió que debían salir de su natal Esmeraldas y tener mejores oportunidades.
Empezaron entonces a preparar comida y hace 15 años, los conoce mucha gente. Elías ofrece siete clases de platos todos acompañados de arroz y menestra su especialidad es el encocado de pescado y el caldo de bagre.
Cuenca es una ciudad complicada, dice Elías, para los afroecuatorianos, pero la comida es un buen elemento para vincularse y demostrarles que no son ociosos o se dedican a robar como la gente les estigmatiza.
viernes, 21 de mayo de 2010
Los temas abordados en el reportaje Multimedia
Yama by libertadmaf
Yama es una ciudadana afrobasileña, de 58 años, radicada en Cuenca-Ecuador desde hace cinco años. Está dedicada a formar una organización de afroecuatorianos en Cuenca, como una forma de generar un desarrollo propio y fomentar el amor por su cultura.
jueves, 20 de mayo de 2010
Población afro contada desde Víctor
No es de Cuenca, pero desde hace dos años Víctor Contreras (27 años) recorre las calles empedradas del Centro Histórico, acompañado de su mochila y una tabla que le ha acondicionado para colgar su arte: aretes, collares y objetos que son propios de su cultura.
Él, quien tiene una pinta de perchero y nunca deja su gorra negra y sus gafas, nació en Esmeraldas-Ecuador. Tanto su madre como su padre son afrodescendientes, pero su madre nació en Loja. Su bisabuelo paterno vino desde Nigeria para trabajar en las plantaciones de bananos.
Víctor aprendió en la calles a elaborar artesanías para vivir y eso le trajo a Cuenca. No tuvo oportunidad de estudiar y no sabe leer ni escribir. La población afro-ecuatoriana reconoce Víctor aún no tiene oportunidades para ingresar a la escuela o colegio y menos tener un empleo fijo.
El objetivo de su cultura dice este joven, de una u otra forma, es superar la pobreza. En zonas como Eloy Alfaro o San Lorenzo (Esmeraldas) hay parroquias donde esta superar el 99, 6 por ciento. (INEC de 2001)
En la Encuesta de Desarrollo Social de 2003, la tasa de desempleo (11 por ciento) de la población afro superó en un cinco por ciento a la de la población indígena (6 por ciento).
A esto se agrega, dice Víctor, la discriminación, el racismo y la negación de muchos afro-ecuatorianos a querer su propia cultura. “Muchas veces tengo que decir que mi color no ensucia o insistirles a mis compañeros a valor su cultura”, dice. Victor cabrera by libertadmaf
Y él no está tan lejos de la realidad, en una encuesta aplicada en Quito y Guayaquil sobre la aceptación racial de la Revista Vistazo, edición 858 de mayo de 2003, determinó algunos datos como que los afros y los indígenas son aceptados en un 1,67 y 1,25 por ciento respectivamente.
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pob lacion afro
miércoles, 12 de mayo de 2010
PASIONES Y OBSESIONES
Soy la tercera de cuatro hermanos, nacida de una familia de clase media “seminormal” en una ciudad un poco cerrada y sumamente católica como Cuenca. Crecí bajo la mirada tibia de papá y la inexplicable sobre protección de mamá, que me obligaba a permanecer en casa todas las vacaciones volviendo a escribir lo que el periódico o un periodista escribía y memorizando resúmenes aburridos de ministros destituidos, calles cerradas o campeonatos de fútbol, cuyo único ganador siempre fue el Barcelona.Ser periodista en parte se lo debo a mi madre, por su obsesión de animarme, desde los ocho años, a conocer que pasa a mi alrededor y a valorar lo que las persona puede enseñar.
La obsesión y el apasionamiento por las cosas, también se lo debo a ella. Me gusta hacer proyectos, viajar y trabajar con historias comunes de personas normales, lo más alejado de oficialismo, que siempre será una fuente más.
Todavía me apasiona leer “Mafalda”, la tira cómica de Quino. El personaje Libertad, con su simplicidad de la gente simple, siempre ha estado dentro de los parámetros de mi filosofía. También prefiero quedarme en casa devorando libros en lugar de salir a un bar o visitar a alguien. O cantar esas canciones de Filio, Fito Páez o Frank Delgado.
Mi actual compañero de departamento se llama Matías, un snauzher de 11 meses, que me hace levantar a las 06:00, todos los días, para caminar en un parque, que se convierte en un mundo perruno interesante y un buen elemento para contar historias.
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